DIEGO FELIPE BECERRA "TRIPIDO"

Diego Felipe Becerra (31 Agosto 1994 – 19 de Agosto 2011) Diego Nació en Bogotá a las 9:20 de la noche, en la clínica la Magdalena. Madre: Liliana Lizarazo Florez, Padre: Gustavo Arley Trejos. Sus primeros años de aprendizaje estuvo en el Jardín Infantil “Mis pequeñas Semillas” al norte de la ciudad, y se graduó en transición en el jardín infantil “Mi tallercito” en la localidad de Engativá. En su niñez era un apasionado del baile y las artes lúdicas. Le gustaba cantar y compartir mucho con sus amiguitos, una gran amistad casi de hermandad con los niños del conjunto donde vivía, con los cuales jugaba futbol, montaba patineta y a menudo los invitaba a quedarse con él en el apartamento o a acampar en el parque del conjunto.

Su primaria y bachillerato hasta el grado 9º los estudio en el colegio Liceo Moderno Campestre donde departio y tuvo una amistad muy fuerte con sus compañeros, ellos lo recuerdan como un joven muy feliz, afectuoso y solidario, una persona que todos los problemas los solucionaba con una sonrisa. En el colegio participaba en las obras de teatro y hacia parte del equipo de futbol del colegio, el profesor de Educación física lo llevo a él y a un compañero del equipo a presentar una prueba en las divisiones menores del equipo América de Cali. A los 13 años con sus amigos de infancia deciden tener una banda musical, Diego tocaba la guitarra, los hermanos Vega la batería y la guitarra, Santiago El bajo y Angelo era el vocalista; ensayaban en un centro musical ubicado en la Floresta. A los 15 años Diego compone e interpreta la canción “Eres tú”, canción que dedica a una amiga. A los 16 la canción “Odio,” composición en la que rechaza la corrupción, el abuso de autoridad, la falta de solidaridad de la sociedad.

Cursa Decimo y Once en el Colegio Bilingüe de la Universidad del Bosque. Inicia su orientación profesional enfocada al desarrollo artístico. En estas clases aprende la utilización de técnicas de impresiones en papel, música, sonido, etc. En estos dos últimos años a Diego le empieza a gustar el graffiti, como a muchos de sus amigos. Normalmente pedía permiso para salir a pintar y hacía firmar los permisos de los muros donde iban a pintar pues era menor de edad. A principios de 2011 pinta una de las paredes del cuarto, al ver que los padres estaban enojados, les explica que una pared blanca era una pared muda e inerte, que con un grafiti cobraba vida y expresaba los sentimientos del que había plasmado la obra en ella. Hizo un compromiso con su señora madre en el cual iba a pegar hojas sobre la pared e iba a pintar sobre esas hojas.

Con el tiempo las hojas fueron desapareciendo y las figuras quedaron pintadas sobre la pared. Los graffitis que lo caracterizaban eran la mano de la paz y el gato felix, un gato que pinto una y otra vez hasta idealizar el gato que quería, la sonrisa del gato era la palabra Feliz.

Sus padres que inicialmente se oponían a que pintara, después lo apoyaban y lo aconsejaban que no pintara en lugares prohibidos y mucho menos en las fachadas o puertas de las personas, porque ellas invertían dinero en el arreglo de las casas. Diego era muy perceptivo ya que la casa de su abuela siempre la pintaban por quedar en una avenida.

Era un joven muy espiritual y sensible a la forma en la que vivían las personas y las necesidades que estas tenían, como anécdota en un paseo a Cartagena, se puso a hablar con una señora que hacia las manillas en la playa, la señora le comentó que eran muy pobres y que a veces no tenían que comer. A la hora del almuerzo, el no almorzó y le llevo el almuerzo a la señora para que ella y sus hijos lo compartieran.

El 19 de agosto noche trasnochadora en Bogotá en la cual el gobierno distrital invito a los jóvenes a salir a la calle a los centros comerciales y disfrutar de la ciudad por ser la víspera del cierre del mundial de fútbol juvenil que se celebraba en la ciudad de Bogotá. Diego acuerda con unos amigos en el norte de la ciudad salir y encontrarse con los amigos de Pontevedra en horas de la noche. Un amigo pasa al apartamento y lo recoge, se reúnen 5 amigos y al salir hacia Pontevedra por ser muchos, los taxis no los llevan, ellos deciden ir caminando por la Avenida Boyacá hasta Pontevedra. En su recorrido pintan alrededor de 15 grafitis en poli sombras y paredes en casas abandonadas en los lotes. Al llegar a la base del puente peatonal de la calle 116 con Avenida Boyacá pintaba un gato felix, cuando hacían esta actividad llega una patrulla de la policía, la patrulla les enciende la sirena y ellos empiezan a correr, cruzan la Boyacá y un policía los persigue, en esta persecución tras una requisa y caminar durante 10 metros dialogando con el Policía Diego empieza a correr nuevamente, el policía le dispara con un arma de fuego propinándole un tiro en la espalda y es llevado a una clínica donde fallece. En un desafortunado desarrollo de los hechos, la Policía Nacional decide ocultar el asesinato y hacer parecer a Diego no como una víctima sino como un delincuente, que estaba atracando un bus.

Tras 3 años de investigaciones por parte de la Fiscalía General de la Nación y una lucha incansable de sus padres se ha demostrado el mal obrar de una línea de mando corrupta de la Policía Nacional de Colombia, que altero la escena del crimen, consiguió testigos falsos, destruyo y culto material probatorio para distraer la atención delos entes de justicia, medios de comunicación y la ciudadanía en general. Por estos hechos han sido arrestados 3 Coroneles de la policía, 1 teniente, 4 sub‐intendentes, 2 policías, un asesor jurídico de la MEBOG, dos testigos falsos el conductor de la buseta y su esposa. Se tiene una investigación contra el General Patiño quien era el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.

Unos hechos que rompieron en dos la historia de la institucion policíaca y que ayudaron para que se expidieran leyes menos restrictivas para quienes practican el arte del graffiti. El Distrito Capital para evitar la repetición de los hechos, ha generado espacios y convocatorias para hacer obras de gran formato en la ciudad; el trato de la policía hacia los jóvenes cambio y ya no se maltratan o los agreden cuando son encontrados haciendo estas prácticas. Los procesos después de 42 meses continúan y las investigaciones también.

22 de Agosto 2011

Trejos recogió a uno de los muchachos que presenció la escena y luego se sorprendió de que el adolescente pudo identificar al agente de la Policía que, según ellos, descargó dos disparos de su arma de dotación oficial en la espalda, entre una docena de uniformados que en ese momento se encontraban en ese sitio y luego tomaron, por precaución, los números de algunas placas de los agentes. Indignado y adolorido por la muerte de su hijo, Trejos y su esposa: Liliana Lizarazo, decidieron pedir una investigación ante la Fiscalía General de la Nación, diligencia que les tomó todo el sábado, y denunciar lo que para ellos es un asesinato de un joven a manos de un policía el domingo, en una entrevista que concedieron al canal de noticias de RCN. El hecho fue la apertura informativa del telenoticiero en la emisión de las 7 de la noche. Los editores y productores del informativo se cuidaron de preguntar en la Policía Metropolitana de Bogotá su versión sobre estos hechos. La institución, según versión de RCN, dijo que Diego Felipe murió en una operación porque se encontraba vinculado con el atraco de una buseta y que pronto se expediría un comunicado oficial sobre el hecho.

Al conocer la versión de la Policía Metropolitana, difundida en ese informativo, los padres de Diego Felipe se pusieron en contacto con la redacción de ELTIEMPO.COM para relatar estos hechos y dejar sobre la mesa tres interrogantes que deberán responder las autoridades durante el desarrollo de esta investigación: Primero, si la versión del atraco a la buseta es cierta, ¿por qué el joven que identificó al policía que disparó contra Diego Felipe no fue detenido cuando reapareció en la clínica Shaio? ¿No era el deber de los uniformados el judicializarlo bajo las normas del sistema penal juvenil que se creó con la Ley de Infancia? El segundo interrogante que formulan sus padres es ¿dónde está la buseta, el conductor y la veintena de pasajeros que puedan atestiguar que Diego Felipe y sus amigos se subieron a un vehículo e intimidaron a un grupo de personas?

22 de Agosto 2011

Y la tercera pregunta es: ¿representaba Diego Felipe un peligro o amenaza para la sociedad o para los agentes que llegaron a la avenida Boyacá con calle 116 como para recibir dos disparos por la espalda? El mismo interrogante les sirve a sus padres para afirmar que el ingreso de los proyectiles en su cuerpo da a entender que no hubo combate entre los adolescentes y los uniformados y que, al parecer, se le aplicó la conocida ley de fugas.menos restrictivas para quienes practican el arte del graffiti. El Distrito Capital para evitar la repetición de los hechos, ha generado espacios y convocatorias para hacer obras de gran formato en la ciudad; el trato de la policía hacia los jóvenes cambio y ya no se maltratan o los agreden cuando son encontrados haciendo estas prácticas. Los procesos después de 42 meses continúan y las investigaciones también.